En los bordes

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Calcino entre dientes
aliento,
desdibujando tu boca,
descendiendo humedades

Y de caída a tus manos
holgo las ganas,
prolongo senderos
donde la sed
abunda en la prisa

Cegando el sentido,
cediendo a lo férreo
lo atemporal en la carne

Un vórtice
comiendo del sentido,
extirpando relojes

Hundiendo los dedos
tras lo que habita
en la piel,
agolpando vida
en los muslos

Un néctar
en el paladar de la noche,
penetrando murmullos
en el vaho

Consumiéndonos
donde todo desplaza
vértigo
-exiliados-
devorando superficies

Siendo estribillo
mi voz en tu garganta,
mi lengua
articulando tu cuerpo

3 comentarios:

.].ëXh!B¡ç¡øN!§Ta.[. dijo...

Y así todas las noches.

O al menos esas noches de a dos, de ojos ciegos, de manos ávidas, de respiración agitada.

En los bordes... un roce... y se cae en esos momentos donde no existen relojes... donde se vuelven suspiros las voces... que cantan estribillos que escocen... y las lenguas veloces... se apoderan de una tierra nueva: somos exiliados a nuestro propio mundo colonizado de a dos.

Llegué aquí por un post que te vi dejar por ahí... que bueno que lo hice. Un gusto.

Saludos.

Stephen Gordon dijo...

Usted si que seduce,mordi mis labios y con cierta humedad pase a este pequeño cuarto. Esa imagen Gia, es orgásmica ... Todo un placer mujer :)

Bonita noche=D

Miss Poulain dijo...

Ummmm
a que está bueno...

ese remate ummm ummmm

los orgasmos tambien se escuchan..
¿pero se leen?