Todo lo que queda es el miedo.
el miedo de que alguien venga,
abra tus puertas, tus ventanas,
y se pasee por la casa que hice en el aire.
la de los niños, la del perro,
las artesanías, los cuadros,
las canciones y libros
desparramados en esa tierra de nadie,
pero que es tan nuestra.
tengo miedo de los poetas
y su lengua de plata,
de sus cobras por ojos,
de su sangre latente
y su embrujo de sirenas.
respecto a ella,
no es su piel la que repudio,
ni el filo de sus ojos,
es más bien el terror
a que la muerdas como una manzana
y hagas patria en su aliento.
a que vengas
y desconozcas mis cielos,
que dejes la barca y te lleves los remos,
tengo miedo de lo vacío que se verá el espejo.
el miedo de que alguien venga,
abra tus puertas, tus ventanas,
y se pasee por la casa que hice en el aire.
la de los niños, la del perro,
las artesanías, los cuadros,
las canciones y libros
desparramados en esa tierra de nadie,
pero que es tan nuestra.
tengo miedo de los poetas
y su lengua de plata,
de sus cobras por ojos,
de su sangre latente
y su embrujo de sirenas.
respecto a ella,
no es su piel la que repudio,
ni el filo de sus ojos,
es más bien el terror
a que la muerdas como una manzana
y hagas patria en su aliento.
a que vengas
y desconozcas mis cielos,
que dejes la barca y te lleves los remos,
tengo miedo de lo vacío que se verá el espejo.








