El oído del todo

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Esta soy yo
desvalida de versos,
la quijada
abultada de ceniza,
oscureciendo silencios
desde soledades torrenciales


Sin embargo
me levanto de mis párpados
a desmembrar sentidos
en tus venas


Un desierto de espasmos
despeinando la columna

Celebrando monarquías
a un costado de la lengua

Y es que
en un origen de sales,
levanto ciclones
en tu isla de escaleras

Purgando la simetría
desmontada de tu vaho

Ni siquiera
entrelazando colores
o rumbos inexactos

Sino que una invitación
a mis manos,
trabajando espirales
en tus omoplatos

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