
cosiéndole labios
a esta ausencia,
un grito
no tocando tus palabras
Quebrando ojos
los sueños,
un vórtice
mordisqueando
horas taciturnas
Palabras flojas
tejiendo redes,
reclamándote
Una urgencia
de piel
cuando la longitud
parece escueta
Nada entre (miento) paréntesis,
nada que pueda tocarte
cuando te siento tanto
que ni me siento
Ni un cerrar los ojos
para buscarte,
por que malgasto
Me diluyo en vocales,
rompiendo sílabas
derramando siluetas
Donde atropella el día
a sentidos,
y no escondo la piel
para quitarme el me acuerdo
Se advierte el silencio
removiendo el sepia
que ondula en el rincón
Se queda en el aire
lo que nos interpreta,
el aliento del paso
circulando en la sangre
Todos los muertos
resbalando en un murmullo,
suscitando lo eterno
bajo los ojos
A Manuel García y su música
Aletea tu cuerpo
desde la conciencia
como un grito,
un hambre de piel
que te busca en mis manos
Una orla de besos
aflojando la lengua
cuando, aún ,
no inventaba silencios
El cuerpo ingrávido
fraguando roces,
desnudando cortezas
Tu boca abrasando vaho,
enroscando al aire
en un rigor de éxtasis
El fuego
resbalando de un hombro,
ahogando murmullos
donde te cedo longitudes
Mascullo tu nombre
ahorcando palabras
en la garganta,
incendiando al llanto
donde se inundan sonrisas
Como carencias
maquinando suicidios,
de besos,
de manos,
de dedos
Todo el silencio bebiendo de mi sangre
y yo hallándome en nadie.
Y los péndulos
de esta nación tras las letras
enarbolan a su mundo,
donde lo que brota vida
se teje hueso en el cuerpo
Habitando sus ojos
donde no encajo,
inundando la sangre,
donde me pierdo de sentidos
con un revés de piel
(tú) sobrándome de todos lados
Es como un abismo
conteniéndonos de carne,
pero es tanto mas,
tanta luz,
tanta sombra,
aferrándonos a la tierra
que nos entraña
-desquiciados de vida -
El oxigeno
comiendo desde dentro,
desgarrando corcheas
donde la realidad
se diluye a segundos
Un cielo de helio
donde puedo alcanzar la esencia
que se impregna latido
Inmortalizando segundos
en la retina,
un momento
que se prolonga en las venas,
una palabra
arraigada mundo en la boca,
una sílaba
montando un suspiro,
un quiebre
Ser nombre del viento
entre los dientes del vértigo,
del reflejo de sueño
bajo el nombre infinito
del día
Desterrando melodías,
delirios entre las pestañas
en un origen de silencios…
No sabiéndonos
Dedicado a Julia e Inspirado por Veleth nîn …
Una oscilación de realidades,
de sueños dejándome ser,
salir, levitar,
enarbolar ausencias,
vacíos,
afilando una nación
donde se reman las instancias,
las imágenes perdidas
en un origen quebrantado
Navegando sílabas
donde las palabras calzan más
que las propias huellas
El sabor del mundo
que se come al mundo
dentro del pecho,
en las pupilas,
en las aristas del sol
desmadejando vías
Un halo de sueños
amordazando conformismos,
una espina en la garganta
de tanta ansiedad
de perderme,
navegarte
y salvarme en tu naufragio
En un infinito
Surcando la fugaz bocanada
que me atisbo a tu orla,
libre de otros cielos,
Preñada de idilios
Se sobrepone la esencia del segundo,
tu espacio tácito
sobreviviéndome estelas,
ese eco dormido
levitando en las palabras
Cazando bestias en el brío
que pulula dentro,
enraizado al significado
de sentirte mío
bajo las muelas
Y es un estimulo,
un vaivén de espejos
que me devuelve segundos
desde el halo que enciende tu boca
Lejos
Donde deshojarse de muertes
destruye al miedo,
a la herida anclada silencio
en alguna palabra muda
Gatillando cantos
en una oscuridad que se ahoga,
se desgarra,
mutilada lenguaje
bajo el cuerpo del cuerpo
Y en esta urgencia de credo
me oigo en tus vacíos,
en las conjeturas de la nada
prolongándote vicio,
por no decir melodía
por no saberme sonora
Arden los ojos
en esta acrobacia de sentirse
Como una enfermedad
siendo arrebatada de los dedos
en algún segundo
Me desangro a versos
y espero que la certeza
gire a buscar pistas
Una grieta
donde la vida nos espía,
y entristecer es correcto,
y es mío,
y es derecho
Hoy escribo
como una rebelión,
un borrón en mi cuaderno,
otro huérfano sentimiento
estancando dolor
en la tráquea
Y no soy yo
después de desvalijarme,
es una decadencia del ser
que se me imanta
hasta en los huesos
Una resolución de dominios
que se llevo a cabo
en el cerebro…
Sin instantes críticos,
sin otros colores
cuando me grita un violeta
No soporto observarme,
pendiendo de un quiebre,
de la fiebre
que consume buscarse
hasta ser cínico
Y no miento,
no me ensordezco,
no pierdo el pavor,
porque me oxidaría de llanto,
de batallas
en las latitudes más lóbregas
del derecho a oscurecer
Es fácil
correr, levitar,
sacarse los ojos
y anudarse el corazón
Pensar con las entrañas
cuando el vendaval dentro
te huracanan latidos
Y es invertido el sentido
que se detiene en la retina,
cuando duele dolerse,
sentirse,
correr de uno mismo
cuando se arraiga el miedo
y los brazos
no te alcanzan
para tanto mundo…
(A. D.G)
Te avientas a mí
como sucediéndote de vuelos,
bajo murmullos
Como un color
esperando ser espacio
en un lienzo
La enajenación
de este cuerpo
amoratado de vida,
de caídas sin credo
(A D.G.)
Es un escozor
violentando las formas
que toma la sustancia
incrustada en las palabras
Y de tanto pensar
me resbalo de mi misma,
y la que me abraza de frío,
es la que desconozco
en el pánico
Ese vacío
de sedarme en el coraje,
tejiendo lentejuelas
donde se quebró la luz
Y es que mencionarse,
desnudarse de ojos
devasta las promesas
que se escribieron
en algún estatuto a las ausencias
Donde a malabares
se desdibuja el sentido,
la astucia
del rigor de sueños
que se arraiga sombra.
Esta soy yo
desvalida de versos,
la quijada
abultada de ceniza,
oscureciendo silencios
desde soledades torrenciales
Sin embargo
me levanto de mis párpados
a desmembrar sentidos
en tus venas
Un desierto de espasmos
despeinando la columna
Celebrando monarquías
a un costado de la lengua
Y es que
en un origen de sales,
levanto ciclones
en tu isla de escaleras
Purgando la simetría
desmontada de tu vaho
Ni siquiera
entrelazando colores
o rumbos inexactos
Sino que una invitación
a mis manos,
trabajando espirales
en tus omoplatos
La noche
abre polvorientos ojos,
y revela el hambre
enredada palabra
Pedaleando el grito
conteniéndote
Mi otra cara
pegada a las orillas,
al filo del pensamiento
cortado sonrisa en la boca
Exhalando el vaho
de tus vacíos,
el viaje de tu silencio
aquí,
al horizonte que te encarcela
Donde pendiendo de la conciencia
te resbalas de la boca
Y descendiendo de mi sombra
el frío
desnuda pétalos
a ojos abiertos
En un minuto desconocido
y feroz
respirando fábulas
Donde le explico a los huesos
el vaivén
de tu oficio abismante
Sonámbula en el espejo,
te abrazas al incendio
que la rigidez de mis nombres
propaga
Una fornicación parietal
sumergiéndote verso,
humedeciendo el eco
que me catapulta
a tu carencia,
el cuerpo que me nace
entre pistilos
degollando al invierno ….
A la vida
le queda grande este insomnio
Busco estados inertes
que me recorten la existencia,
un concilio de sílabas
que ampare el eco
de un vaivén de melodías
Alguna estrella
que me corone las encías,
cuando el silencio se haga nombre
O quizás desalmarse el cuerpo
arriba del cadáver
que cuelga del ayer
Tan solo
comprender la astucia
de estas espinas marcando segundos
Quizás
un temblor en la sangre
que aflore
un origen de olas
Una lluvia de beberse
en la sed
que inunda la vida
Sólo un retazo de infancia
oxidada de muecas
Acumulo voces
en un vaivén de trazos
hablándome de gargantas
Y son vacíos
los que se abrazan al espíritu,
retrazando silencios
donde incendio gritos
Tal vez
suponerte “impropio”
me cuelga suspiros
más grávidos
que esta carne
Hundiendo sigilos
en esquinas avaras,
propias de un abismo
Una invitación
al “lejos” de tus ojos,
el nudo dentro
atando fisuras
Y a veces
te escapas “tragedia”,
me astillas los huesos
caminándome las orillas
Entrelazando sílabas
que tiemblan en tu nombre
desde mi gravedad
Sacudiendo ideas
en lo absurdo de pensarte,
idealizar huellas
hinchadas de colores,
restituyendo el hechizo
que te arrojo a mis horas
espejo
El frío incendia
el panal de ideas
mutilando palabras
Y es que existe
una tribu de cantos
bajo el perfume
que desprende la muerte
El poema del rostro
sustanciando emblemas
en una población
de susurros simbióticos
Y me llevo
a cuestas en una guerra
atrevida a mendigarme
Dentro de un paladar
que ahoga
al cuerpo de tu sílaba
A la elemental pared
que surca tu suspiro
Anocheciendo
las navajas del silencio
bajo la lengua
que oculta el cansancio
Una canción
sumergida de rincones,
en lo dormido,
tiritando de vida
en la ingenuidad dolida
preñada de “a veces”
Inminente
se hace el suspenso
en lo invisible
La noche
digiriéndose mis bocas
tras el rostro
que me sostiene ínfima
Y no soy más yo
en la sangre,
soy un remolino de tierra
cantando figuras,
apuñalando cuentos
en alguna extensión
de lo olvidado…
Un temblor de “estar”
transmutando vacíos,
un nunca en un ahora
escribiendo poemas nuevos
Y hay tanto
de mí en la lluvia,
en la memoria
de los viejos,
en la noche
quebrándose en la luna,
cuando la voz
-fugitiva-
se columpia obscena
-y se atreve a juzgar-
Desatando los ojos,
los dientes,
la piel,
el cuerpo,
alejándose del todo
que nos aletea eje
Un balcón de nuncas
se abre espacio
en los vacíos
Un silencio
calcinando el estar,
el ser
extrañamente oxidado
Huyéndose de luces,
como un fuego
cantando en la tráquea
Castrando al rostro,
mutilando asilos
en lo funesto del silencio
Donde desconozco
la lluvia en la palabras
la humedad de la orilla
que me abraza ausente
Una fuga
masticando la espera,
morando pasos
en las memorias
de un sollozo
Guareciendo
a los rehenes del tiempo,
que atrevidos
desatan
naufragios de abandono
Un saber
de reconocerse
en la hora moribunda
que desposee a los ojos
-no hables-
Espasmos mudos
vagan al amor deshabitado,
todos sus tiempos
devorándose al frío
Las cenizas del crepúsculo
atracando de luces
al día,
golpeando la puerta
del ataúd en la voz,
del gesto
respirándose oscuro
Insistiendo
en alcanzarme,
en encallar sus rostros
en la jornada
que escupe laberintos
Y soy yo en abandono,
suspirando balcones,
agrietando caídas
desde un color
que penas olvido
Extendiendo fisuras
en una longitud
que no alcanzo
Un muro
cubierto de muros
bebiéndose al pánico
En el breve minuto
que encuentro en tu silencio,
se desprende la sombra
que come de mi sombra
Arrebatando huesos
en el lado mustio
del espejo que me contiene
Y conozco las magnolias
que crecen
desde tu espectro,
las hojas marchitas
después de la noche
Las espinas
habitando la garganta
en la verdad,
pariendo relojes
en un tiempo
de plegarias sin vida
El corazón
usa una escafandra
y tu océano
me termina en los dientes
A veces muerta
hablo mejor de tus ojos,
balbuceo tus brazos
y me llevo a cuestas
un jirón de tu vida
Un fervor
abandonando locura,
sacudiendo soles
donde los muertos
me atan mundos
Una ausencia
parida estancia
en la estación de mi cruz
He dicho tanto
que los muertos
abrazan mis noches
Una respuesta usada
adornando nombres
y sus caminos
como melodías viejas
tiritando de sangre,
renovando frases
arrodillándose extensas
Pero no es el frío,
ni las alas
anunciando más piel
Sino que el reconocerse
en la risa,
en el sermón
de las edades
desde una espera añeja
Afuera la lluvia
y aquí dentro tu halo,
la espuma en las corolas
acariciando las costas
de lo que no digo
-por miedo a quebrarme-
El vaivén de una emoción
desdibujando cordura,
viajando por los poros
con un afán de escalofrío
Balbuceando conexiones
bajo los párpados,
como un incendio de sílabas
en la boca de lo incierto
Tenía que salir corriendo
de mi cajita de ayeres,
a ojear las páginas
de un libro
buscando una historia
Antes de un antes
descubriendo este después
que me enarbola segundos
Un remolino de rumbos
abrazando la melodía
que se desprende en mi rincón
Una canción
con un espacio hueco,
un abrazo vacío
escondiendo verdades
Todo se desenvuelve
en una oleada agridulce,
traspasando los ejes
de una noción incuestionable,
aletargada a la piel
Decir lo que se esconde,
lo que se levita
en el terreno más profundo,
desorientando a la mesura
descolgada de la luz
que me une a tu vuelo
El tiempo desintegrándose,
y el recodo de tu tierra
girando en las coyunturas,
descendiéndome los quiebres
en un rigor de vida
Sanando las esperanzas
en lo inoportuno de tu rastro,
el tintineo de tus segundos
desanudando grises…
Sumergiendo la esencia
en un desvelo,
de regreso a un color
descansando en la lengua
Y no puedo callar a mis ojos
después de viajar a tus rieles,
descascararle el corazón
a la fortuna errante
y cazarte canciones
Es más un respiro
a tanto miedo,
una ola de luz
ondeándome celestes…
Me naces tanto
que se agrieta el latido,
el más afilado
después de nombrarte
Y me corres en silencio,
me pedaleas,
desbaratas,
armas y desarmas
Como revoloteando palabras
en el pecho,
masticándome todos los segundos
después de desmantelarme
Me conoces en ausencia,
me habitas en el dejo,
y el caos se extiende
cuando los dedos se arrojan
a devorarse lo que no se nombra
Y es que todo se desliga
del fruto único
que abismaste abrazo,
dejándome huérfana de céfiros,
deshabitando lumbres
Donde tu calor
fue acertijo a tanta cárcel,
cerrojo a tanta impotencia,
a tanta hambruna psicosomática
Me zapatean
los exilios de otras muertes,
escondiendo los dientes
después de digerirme en el viento…
Detrás de los velos
escondiéndose de olas,
las corcheas de este sentimiento
de un vaivén
a un “vienes”
Se me llena de rumores
el cuerpo,
versos brotándome recovecos,
guerras a palabras,
desanudando lo que resta
Y perdiendo
un jirón del equipaje,
veo dos colores a cuestas,
un gris que se parte tierra,
cuando se me abre un azul en el fondo
Arropando días de señales,
desvelando horas
-inoportunas-
degenerando pensamientos
Cavidades más allá del “ahora”,
todo un grito en el mundo
sacudiendo fronteras
-unafáncauteloso-
Los dedos
dibujan espacios,
donde el cuerpo levita
sin que las raíces
descuelguen sus instancias
Y los pies
corren sin cuerpo,
divagando en retrocesos,
donde estoy,
no estoy,
pero te duelo
y me levanto
Con palabras
estacando la quijada
Por que me acerco
cuando estoy mas lejos
Soy la amalgama
que te encierra susurros
-en un eco-