Del otro lado

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Sin cordura
la lengua acontece una muerte
que desglosa al cuerpo

Descosiendo los ojos
como de vacío,
una noción de orillas
pendiendo bajo las muelas,
la región de la agonía
sabiendo a despedida prolongada

Un espacio
especulando ausencia,
todo el frío
penetrando en el cuerpo,
las manos
languideciendo de piel,
como marchitándose

La longitud
amarrándote incierto,
desprovisto de llanto,
con hambre de vértigo,
la presencia inequívoca,
este murmullo extirpando vida,
como calcinando versos

Y no me tocas, no me vives,
y tu cuerpo es mi cuerpo,
debiéndonos un ahora
desde un ayer sin edad o sentido.

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