Muro

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No se trata de esconder los brotes,
es más bien deshabitarse,
evadir con cierta desesperación al silencio:

Gritar para adentro palabras como de ceniza,
llenar los márgenes
de sílabas que apenas te componen,
esconder (de mentira) tus ojos
y callarse el hambre

Esa, la palabra de sal
que saliva bajo la lengua:

descoser nombres con los dedos,
parafrasear lunares con la lengua,
aturdir a tu nombre con un beso

3 comentarios:

Miss Nicotina dijo...

qué contradicción entre imagen y palabra.

shemyr dijo...

Estás escribiendo genial.

.].ëXh!B¡ç¡øN!§Ta.[. dijo...

Preciso. Precioso.

Has vuelto, Niña Canela, y no sé qué le han hecho a tus dedos por esos lados en los que el viento los tocó, un viento lejano, lejos de aquí, pero están tan delicados, brutales en sinceridad, sublimes en todo lo demás...

Besos tibios.