Otra estancia

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Hacer, deshacer, correr, despegar, irse …


Aquí me hunde el silencio en sus fauces y resulta que más abajito del cielo, somos todos acólitos de este carrusel de sombras. Tengo palabra y media en la lengua y es que casi siempre me falta tu sílaba. Tu tilde afilada, cuando en las tardes todo horizonte, todo haz de luz no basta.


A cierta hora del día, las nubes se preñan de figuras, me aletargan la vista; a cierta hora de la tarde, también, la canción que dejaste bajo la almohada, regresa de cunclillas a estacarme sus corcheas en la tráquea.


Frente a mi edificio, una señora mira por la ventana, como si viera al mundo por primera vez; es tanta la ingenuidad en sus ojos, que me encantaría perderme en sus tierras y pintarle lunares a sus párpados. En la esquina hay un perro que le ladra a los autos y el calor comienza a debilitar al Heladero que sentado bajo el árbol, se protege, al igual que los abuelos, del sol y su tacto.


Hace calor en este cuarto y la ventisca que azota la ventana me hace recordar algun otoño que ya no existe. Creo que de cierta forma envidio la tarea del viento, envidio la libertad de sus alas, de su piel aterciopelada aquí en mi cuello. Envidio poder ir más allá de estas paredes y zapatear bajo los dientes huecos del silencio. Envidio como puede descubrirte sin la necesidad de que lo sepas… a decir verdad, si pudiera, quisiera violentarte con un céfiro.

2 comentarios:

Kurtteim Guafftum dijo...

Holaa tanto tiempo!

espero que estés bien, me da gusto volver a leerte. Muchos saludos

te dejo el link de mi revista digital ^^

http://revistacapicua.blogspot.com/

espero que te guste!

nos leemos. Bye

Lenin S. Márquez S. dijo...

Muy bello..., las palabras parecen sacadas del cielo.
P.D: gracias por ofrecer ese basto abanico de canciones muy hermosas... para mí fue un nuevo descubriemiento, gracias