Fotografías

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·Dueto con Daniel·


Recuerdo al abuelo
saliendo a caminar con su cojera de barco
uno a punto de naufragar a la izquierda
junto a sus perros, caminos, soles y cerros...

hablando de ciudades,
mientras el calor le mordía las sienes,
el viento se refugiaba en su camisa
y sus manos recorrían los trazos
de la historia en sus arrugas

a veces pareciera escuchar sus manos,
sacudiendo la bastilla del pantalón
de tanto recorrer caminos,
o el quejido en su guitarra
después de inventar alguna melodía

y es el aroma del té que calentaba en la fogata
el que trae consigo un concierto de sombras,
que son él mismo habitando mis cajones,
saliendo del ayer como un árbol de niños
todos frutos de su historia

yo extraño el diente que colgaba en sus encías,
que aunque solitario, alcanzaba para una sonrisa


Gracias por esto.

2 comentarios:

Santiago Paz dijo...

Una sonrisa desdentada.

Esto de no tener abuelos me hace nacer una envidia de los que si los tienen.


Beijos.


atte:
Paz

Angélica dijo...

Un poema dulce, por la nostalgia pero sobretodo por el afecto que implica.

Bueno recordar que existe memoria.

A