martes, febrero 2

Otra estancia

Hacer, deshacer, correr, despegar, irse …


Aquí me hunde el silencio en sus fauces y resulta que más abajito del cielo, somos todos acólitos de este carrusel de sombras. Tengo palabra y media en la lengua y es que casi siempre me falta tu sílaba. Tu tilde afilada, cuando en las tardes todo horizonte, todo haz de luz no basta.


A cierta hora del día, las nubes se preñan de figuras, me aletargan la vista; a cierta hora de la tarde, también, la canción que dejaste bajo la almohada, regresa de cunclillas a estacarme sus corcheas en la tráquea.


Frente a mi edificio, una señora mira por la ventana, como si viera al mundo por primera vez; es tanta la ingenuidad en sus ojos, que me encantaría perderme en sus tierras y pintarle lunares a sus párpados. En la esquina hay un perro que le ladra a los autos y el calor comienza a debilitar al Heladero que sentado bajo el árbol, se protege, al igual que los abuelos, del sol y su tacto.


Hace calor en este cuarto y la ventisca que azota la ventana me hace recordar algun otoño que ya no existe. Creo que de cierta forma envidio la tarea del viento, envidio la libertad de sus alas, de su piel aterciopelada aquí en mi cuello. Envidio poder ir más allá de estas paredes y zapatear bajo los dientes huecos del silencio. Envidio como puede descubrirte sin la necesidad de que lo sepas… a decir verdad, si pudiera, quisiera violentarte con un céfiro.

jueves, diciembre 10

Rock star

Unknown author


En la fila del banco soy cantante de rock: afino mis voz (mas bien, hago ruidos extraños) antes de dar un sigiloso concierto, allí, en el espacio que queda entre el aire y el silencio, donde me escabullo a ratos a sacudirme la vida. Cierro los ojos, aprieto los dientes, para respirar profundo y preparar un grito (pero uno hacia adentro), y es justamente cuando diviso al abuelo a mi lado, erguido desde quizás que mundo, regalándome una sonrisa, una de esas escasas. Parece ser el único que escucha mi voz en este desierto, ese en mi cabeza después de la conciencia.

Con cierta tranquilidad elijo el tema indicado, el bolso que cruza mi regazo se convierte en instrumento y me permite repasar una a una las cuerdas de una guitarra. Debo hacerlo rápido, el abuelo muere por escuchar una canción, pero la fila se va acortando. La chica que va adelante, parece molesta por el ruido que alcanza a escuchar desde mis audífonos, y es que aún no puedo creer que exista gente que no haga comunión con el rock. Sigo afinando las cuerdas, me preparo para el intro, pero al parecer, la batería del reproductor no estaba lista para un concierto. Miro al abuelo con cara de espanto, pero él parece entender, parece tener más rock en los huesos de lo que aparenta, pues antes de hacer cualquier mueca, me muestra su boca despoblada de dientes, que contradictoriamente alcanza para una gran sonrisa.

miércoles, diciembre 9

Bom Voyage



La tarea del día es husmear en los rincones, sacarle la lengua al vecino cuando da la espalda y quizás comer uno o dos duraznos mientras oigo el sonido del agua correr, al regar el pasto. Con los dedos dibujo los botones de la blusa, los memorizo, me muerdo las uñas a ratos, tratando de irme bien lejos de esta estancia, donde tengo los ojos llenos de mundo y aún queda tanto por retratar.

Aquí, en esta casa, todas las cosas esconden la herida de los años, la huella secreta de la melancolía, arriando el aliento de la tarde que a veces abre la puerta los domingos. El sol se esconde en la azotea, el abuelo sigue oliendo las matas de cedrón al costado de la reja, donde todos los días gritaba el nombre del viento, después de besar a la abuela a regañadientes. Y mamá, mamá me sorprende, sigue siendo una niña desde algunas sílabas, en la palabra “helícoptero”, por ejemplo, o en ese afán de mal pronunciar las “equis” y no decir taxi, sino “taCsi”.

Solía sentarme aquí, a desdibujarle el rostro a los días, a dibujar la raíz del silencio en las ventanas, enrollando el aliento. Solía también robarle tomates a la abuela y comerlos sentada en la hierba, oliendo ese dulce corazón que poseen algunos vegetales. Este lugar susurra por las noches, guarda mis pasos en su boca, para luego hacer eco en la memoria de los míos, cuando ya no esté, cuando me vaya, cuando vuelva por más de sus rincones, a aprender su nueva voz en los espejos, en el banquillo bajo el laurel y los zorzales, en esta habitación, en esta casa.

jueves, diciembre 3

Whisper

Photo by Unknown author


Como ocultarte
Si astillas el silencio? :

tus ojos crepitan
en las calles, en las grietas
de los muros

dentro de los viejos almacenes,
que habitan los abuelos,

en la ventana del bus
camino a cualquier parte,

en el eco de tu cuerpo,
que es mi cuerpo
habitando mis costillas,

amarrado a mi sombra,
volando a ese hogar
que es la ausencia

lunes, noviembre 30

Intrusion


Photo by unknown author.

La escalera tiene 9 peldaños, el sol que entra por la ventana proyecta luz sobre uno de los discos que escuchaba, y es así como nace el arcoiris en el techo. Todo desde este rincón parece pretencioso, incluso las nubes y su condición etérea: el color que les brinda el cielo, dependiendo de la colisión del sol en algún horizonte, allí donde nacen gaviotas doradas a surcar el camino de los astros.Y para qué hablar de las montañas, de las colinas: esos grandes paquidermos negándose a despertar, a despegar sus raíces desde el corazón de la tierra. Existen momentos, en los que tengo miedo de perderme en la ventana.


Afuera, la lluvia viste las calles, deja una cicatriz en la voz de los vagabundos, incluso recorre mi espalda, como si esta piel, que a veces desconozco, le perteneciera. A esta hora, parece fácil asumir lo invisible del silencio entre los libros, la madera que habla de Prometeo en la chimenea o contar palabras con esta lengua arenosa. Algo en mí, sacude sus espinas. Y el sur nunca fue tan bóveda, ni tan guarida, como lo es por estos días. Ni circulo ártico, ni sol de medianoche, ni poema cojo, nuca, clavícula o lunar. Este sur no aparece en las brújulas, no se deja ver en los espejos.


Debo admitir, que aún escribo cartas sin destino, cuando es hora del bar y los tragos me gritan tus sílabas en los huesos. Porque te arrastras a mis piernas, muerdes mis muslos, abres tu boca de azufre y traes a Paz hasta el borde de las sombras, antes de chocar con la luz que entra por debajo de la puerta. La desnudez me queda grande y Márquez me recuerda al frío, todo lo que falta para alcanzarte.


Este agujero es una nación de alambre.

miércoles, noviembre 4

To stay still

Photo by unknown author


Todo lo que queda es el miedo.

el miedo de que alguien venga,
abra tus puertas, tus ventanas,
y se pasee por la casa que hice en el aire.

la de los niños, la del perro,
las artesanías, los cuadros,
las canciones y libros
desparramados en esa tierra de nadie,
pero que es tan nuestra.

tengo miedo de los poetas
y su lengua de plata,
de sus cobras por ojos,
de su sangre latente
y su embrujo de sirenas.

respecto a ella,

no es su piel la que repudio,
ni el filo de sus ojos,
es más bien el terror
a que la muerdas como una manzana
y hagas patria en su aliento.

a que vengas
y desconozcas mis cielos,
que dejes la barca y te lleves los remos,
tengo miedo de lo vacío que se verá el espejo.

S/t

Photo by unknown author

Aún sin la escafandra,
aquí todo es silencio.

la mañana y su boca de azufre,
es la ola que crece en los declives,

espinas en la cama,
la lengua del sol en mi garganta,
el nombre que esconden tus lunares,
toda la luz que decanto de las sombras

lunes, octubre 26

Liniers es tan certero !


No words to say, a lot to feel though
=)

lunes, octubre 19

Lo que hay ...

Lea Fotografía.

Algo que salió por ahi, lo poco que queda de letras ...

miércoles, octubre 14

Vente ...


Damien Rice // Lonelily


I gave me away

I could have knocked off the evening
But I lonelily landed my wants in her hands
In a way I felt you were leaving me
I was sure I wouldn't find you at home
And you let me down
You could have knocked off the evening
But you lonelily let him push under your bone
You let me down
It's no use deceiving
Neither of us wanna be alone

You're coming home, you're coming home

I gave me away
I could have knocked off the evening
But I was lonelily looking for someone to hold
In a way I lost all I believed in
And I never found myself so alone
And you let me down
You could've called if you'd needed
But you lonelily got yourself locked in instead
And you let me down
It's one thing being cheated
But you took him all the way through your bed

You're coming home, you're coming home

I gave me away
I could have knocked off the evening
But I lonelily loomed her into my bone
You let me down
There's no use deceiving
Neither of us wanna be alone

domingo, octubre 4

Yo quiero.

viernes, septiembre 25

Sulky

Photo by me


Hoy, quiero que esta naranja sea tu cuerpo, que mis dedos recorran no solo su superficie, sino también su sombra; el oxido que deja el tiempo en su aliento, cuando de pronto no contengo las ganas de hincarte los dientes, y viene a mi lengua, toda la pulpa de tu espalda, la acidez de tu vientre, tu lengua granulosa.


Está tarde, he mordido mil veces mis uñas, las he mascado, he contado con cierta agitación los segundos del reloj, segundos que a veces parecen estacas perforándome los ojos; una lobotomía maniobrada por el tiempo.


De este lado del espejo, tu nombre silva desde las grietas en los muros, desde el lenguaje de las sombras, que se cuelan de la calle; estas raices que espinan mi garganta, y que son tus palabras punzándome la lengua.

lunes, septiembre 21

miércoles, septiembre 2

Breathe

Photo by unknown author

Este invierno enmudece las calles,
le desfigura el rostro a los niños,
vuelve de metal,
el eco de todo este vacío

cuando tus piernas se cruzan,
en otra cama,
y sin embargo aún crepita
su humedad, en mi nuca

aquí, donde el tiempo
es la longitud de las sombras,
y el frío , se parece tanto a tus manos
_____________
Poema para Guiso, gracias por dejarme participar
tb pueden verlo aquí

domingo, agosto 16

Vacío

Photo by me

No es el frío, ni la noche;

ni la calle y su voz
agujereada de aullidos,

tampoco lo sigiloso
que se vuelve el reloj por estos días,
o como de pronto,
huimos de ti y de mí en los espejos

aquí y allá,
es un verbo en las orillas,
todo el océano,
de aquí hasta tus pasos

es el un vaivén del silencio:

el vértigo,
el abismo que es tu nombre