miércoles, febrero 1

5 lunares







"hoy es cualquier día
en un cuarto cualquiera
Festín de dos cuerpos a solas
fiesta de ignorancia saber de presencia"

Octavio Paz


Soy las palabras inesperadas,
de este cuarto:

el temblor del ventanal,
la costumbre de silencio,
la profecía que engendra la mañana,

cuando descalza pasean tus canciones,
en la quietud de este abismo
en la profecía del recuerdo

y ni siquiera la noche
ofrece cerrarte las mandíbulas

martes, agosto 16

Hoy por hoy



Esta noche,
me siento al borde de esta vida angulosa,
a reírme de mi misma.




lunes, agosto 16

s/t

Esta costando dejar salir todo, de a poquito me empiezo a re acostumbrar a mis letras, digamos que ... estoy en período de reconstrucción. Lo que salió.


Pasa a veces, que me derrumbo,

que el hielo es ceniza y quemadura,

que el vacío le queda grande

a mis zapatos


Pasa que cuento sílabas

para alcanzarte,

miro todos los cerrojos

para encontrarte,

para mirar como un niño

lo que queda de tu estela,

después de enrolar la colilla

del cigarro,

y obsequiarle la espalda

a tu abismo

domingo, agosto 15

u.

Que pasa si digo que … me colmas de mi hasta los huesos. Que el reflejo en el espejo ya no me pertenece, que la luz que se come todas estas sombras, no es mas que esta palabra atravesada en la distancia, esa que a veces me tilda las tardes, con esa esencia tuya que es tan mía y tan estaca y tan ingrata.

Te conozco en la ausencia, en lo desconocido, en las ansias de buscarme en tus suburbios, hundida en el hambre que tiene tu hambre.

Retomo esta misiva, para contarte, que a veces me queda corta la elocuencia, y solo quisiera decirte (con los ojos), que me hablas y yo soy de ceniza. A veces hasta la puerta parece traerte, cuando se abre de golpe, cuando la abraza este viento que entra por la ventana.

jueves, febrero 25

Re-encuentro

Photo from Dudok's de Wit shortcut "Father and Daughter".

Existe un sonido, entre todos los sonidos, que me hace viajar a la niñez en un cometa. Puedo nombrar en primera instancia: el carrusel y su oxidado corazón, el sonido de los árboles, o la campana del colegio de monjas en el que estudié. Pero el sonido del que hablo, es aún más volátil, aún más simple y al mismo tiempo complejo. Hablo del sonido de la bicicleta al contacto con el asfalto. Sí, ese mismo. El sonido de la rueda en movimiento, el zumbido que hace la llanta sobre el suelo y que el sol hace arder en un afán casi retorcido.

Existe algo en la bruma que crea ese calor, en el sonido que habita esa instancia, algo que me hace volver a correr por la casa de la abuela, gritarle a las gallinas en el patio y escribir frases en los muros, frases que ahora además de esconderse, encierran nuevos misterios.

Tres pecas en el mentón, lumbago pronunciado y una desordenada cabellera rubia, hacían parecer a la abuela, un gran girasol. Recuerdo sus ojos descubriéndome, cada vez que inventaba historias absurdas del mundo, como los grandes elefantes del tiempo, siendo confundidos por montañas, o como las gaviotas al tocar el horizonte, se convertían en plata. Ella solo asentía con una mueca, una casi parecida a un guiño, para luego sentarse en la terraza a tomar mate, mientras el sol se hundía del otro lado del planeta. Aún ruge en mí su vocación de sirena: su voz meciéndose en la madrugada, tratando de abrumar al insomnio, que le abrazaba los párpados.

“Debes disfrutar la vida” decía, “Imagina que es como un paseo en bicicleta”.

miércoles, febrero 24

Appear.

The dream. Aparece!!

lunes, febrero 22

Not Fiction




Photo by unknown author.


"This is fact not fiction” – Death cab for cutie / Lack of color


El brillo del momento la serenidad, el reflejo, todo, absolutamente todo, nos deja descalza allá, cerquita del borde de estas palabras, que aunque parezcan lejanas, me calcinan las pupilas.

Desde aquí, observo con cierta hambre el rigor de los días, el vaivén de tus olas, envolviendo(me), hundiendo (me) al tiempo, este que no sabe mi nombre y que enmudece, quizás, bajo que otras palabras.

Sucede, que en la nación desde la que proviene tu elocuencia, soy de ceniza, de papel oxidado por la pluma, de colores que desconozco y que la grieta entre tu nombre y el mío, agita en su lengua. Este precisamente es el lugar, que me permite escapar del desierto que es el mundo sin espejos.



Esto es un big bang. Shine.

martes, febrero 2

Otra estancia

Hacer, deshacer, correr, despegar, irse …


Aquí me hunde el silencio en sus fauces y resulta que más abajito del cielo, somos todos acólitos de este carrusel de sombras. Tengo palabra y media en la lengua y es que casi siempre me falta tu sílaba. Tu tilde afilada, cuando en las tardes todo horizonte, todo haz de luz no basta.


A cierta hora del día, las nubes se preñan de figuras, me aletargan la vista; a cierta hora de la tarde, también, la canción que dejaste bajo la almohada, regresa de cunclillas a estacarme sus corcheas en la tráquea.


Frente a mi edificio, una señora mira por la ventana, como si viera al mundo por primera vez; es tanta la ingenuidad en sus ojos, que me encantaría perderme en sus tierras y pintarle lunares a sus párpados. En la esquina hay un perro que le ladra a los autos y el calor comienza a debilitar al Heladero que sentado bajo el árbol, se protege, al igual que los abuelos, del sol y su tacto.


Hace calor en este cuarto y la ventisca que azota la ventana me hace recordar algun otoño que ya no existe. Creo que de cierta forma envidio la tarea del viento, envidio la libertad de sus alas, de su piel aterciopelada aquí en mi cuello. Envidio poder ir más allá de estas paredes y zapatear bajo los dientes huecos del silencio. Envidio como puede descubrirte sin la necesidad de que lo sepas… a decir verdad, si pudiera, quisiera violentarte con un céfiro.

jueves, diciembre 10

Rock star

Unknown author


En la fila del banco soy cantante de rock: afino mis voz (mas bien, hago ruidos extraños) antes de dar un sigiloso concierto, allí, en el espacio que queda entre el aire y el silencio, donde me escabullo a ratos a sacudirme la vida. Cierro los ojos, aprieto los dientes, para respirar profundo y preparar un grito (pero uno hacia adentro), y es justamente cuando diviso al abuelo a mi lado, erguido desde quizás que mundo, regalándome una sonrisa, una de esas escasas. Parece ser el único que escucha mi voz en este desierto, ese en mi cabeza después de la conciencia.

Con cierta tranquilidad elijo el tema indicado, el bolso que cruza mi regazo se convierte en instrumento y me permite repasar una a una las cuerdas de una guitarra. Debo hacerlo rápido, el abuelo muere por escuchar una canción, pero la fila se va acortando. La chica que va adelante, parece molesta por el ruido que alcanza a escuchar desde mis audífonos, y es que aún no puedo creer que exista gente que no haga comunión con el rock. Sigo afinando las cuerdas, me preparo para el intro, pero al parecer, la batería del reproductor no estaba lista para un concierto. Miro al abuelo con cara de espanto, pero él parece entender, parece tener más rock en los huesos de lo que aparenta, pues antes de hacer cualquier mueca, me muestra su boca despoblada de dientes, que contradictoriamente alcanza para una gran sonrisa.

miércoles, diciembre 9

Bom Voyage



La tarea del día es husmear en los rincones, sacarle la lengua al vecino cuando da la espalda y quizás comer uno o dos duraznos mientras oigo el sonido del agua correr, al regar el pasto. Con los dedos dibujo los botones de la blusa, los memorizo, me muerdo las uñas a ratos, tratando de irme bien lejos de esta estancia, donde tengo los ojos llenos de mundo y aún queda tanto por retratar.

Aquí, en esta casa, todas las cosas esconden la herida de los años, la huella secreta de la melancolía, arriando el aliento de la tarde que a veces abre la puerta los domingos. El sol se esconde en la azotea, el abuelo sigue oliendo las matas de cedrón al costado de la reja, donde todos los días gritaba el nombre del viento, después de besar a la abuela a regañadientes. Y mamá, mamá me sorprende, sigue siendo una niña desde algunas sílabas, en la palabra “helícoptero”, por ejemplo, o en ese afán de mal pronunciar las “equis” y no decir taxi, sino “taCsi”.

Solía sentarme aquí, a desdibujarle el rostro a los días, a dibujar la raíz del silencio en las ventanas, enrollando el aliento. Solía también robarle tomates a la abuela y comerlos sentada en la hierba, oliendo ese dulce corazón que poseen algunos vegetales. Este lugar susurra por las noches, guarda mis pasos en su boca, para luego hacer eco en la memoria de los míos, cuando ya no esté, cuando me vaya, cuando vuelva por más de sus rincones, a aprender su nueva voz en los espejos, en el banquillo bajo el laurel y los zorzales, en esta habitación, en esta casa.

jueves, diciembre 3

Whisper

Photo by Unknown author


Como ocultarte
Si astillas el silencio? :

tus ojos crepitan
en las calles, en las grietas
de los muros

dentro de los viejos almacenes,
que habitan los abuelos,

en la ventana del bus
camino a cualquier parte,

en el eco de tu cuerpo,
que es mi cuerpo
habitando mis costillas,

amarrado a mi sombra,
volando a ese hogar
que es la ausencia

lunes, noviembre 30

Intrusion


Photo by unknown author.

La escalera tiene 9 peldaños, el sol que entra por la ventana proyecta luz sobre uno de los discos que escuchaba, y es así como nace el arcoiris en el techo. Todo desde este rincón parece pretencioso, incluso las nubes y su condición etérea: el color que les brinda el cielo, dependiendo de la colisión del sol en algún horizonte, allí donde nacen gaviotas doradas a surcar el camino de los astros.Y para qué hablar de las montañas, de las colinas: esos grandes paquidermos negándose a despertar, a despegar sus raíces desde el corazón de la tierra. Existen momentos, en los que tengo miedo de perderme en la ventana.


Afuera, la lluvia viste las calles, deja una cicatriz en la voz de los vagabundos, incluso recorre mi espalda, como si esta piel, que a veces desconozco, le perteneciera. A esta hora, parece fácil asumir lo invisible del silencio entre los libros, la madera que habla de Prometeo en la chimenea o contar palabras con esta lengua arenosa. Algo en mí, sacude sus espinas. Y el sur nunca fue tan bóveda, ni tan guarida, como lo es por estos días. Ni circulo ártico, ni sol de medianoche, ni poema cojo, nuca, clavícula o lunar. Este sur no aparece en las brújulas, no se deja ver en los espejos.


Debo admitir, que aún escribo cartas sin destino, cuando es hora del bar y los tragos me gritan tus sílabas en los huesos. Porque te arrastras a mis piernas, muerdes mis muslos, abres tu boca de azufre y traes a Paz hasta el borde de las sombras, antes de chocar con la luz que entra por debajo de la puerta. La desnudez me queda grande y Márquez me recuerda al frío, todo lo que falta para alcanzarte.


Este agujero es una nación de alambre.

miércoles, noviembre 4

To stay still

Photo by unknown author


Todo lo que queda es el miedo.

el miedo de que alguien venga,
abra tus puertas, tus ventanas,
y se pasee por la casa que hice en el aire.

la de los niños, la del perro,
las artesanías, los cuadros,
las canciones y libros
desparramados en esa tierra de nadie,
pero que es tan nuestra.

tengo miedo de los poetas
y su lengua de plata,
de sus cobras por ojos,
de su sangre latente
y su embrujo de sirenas.

respecto a ella,

no es su piel la que repudio,
ni el filo de sus ojos,
es más bien el terror
a que la muerdas como una manzana
y hagas patria en su aliento.

a que vengas
y desconozcas mis cielos,
que dejes la barca y te lleves los remos,
tengo miedo de lo vacío que se verá el espejo.

S/t

Photo by unknown author

Aún sin la escafandra,
aquí todo es silencio.

la mañana y su boca de azufre,
es la ola que crece en los declives,

espinas en la cama,
la lengua del sol en mi garganta,
el nombre que esconden tus lunares,
toda la luz que decanto de las sombras

lunes, octubre 26

Liniers es tan certero !


No words to say, a lot to feel though
=)